2 de octubre de 2007

Espacio Vacío


"Cero elevado a diez = nada de nada"

Jethro Tull, "Minstrel In The Gallery", 1975

10 comentarios:

Anónimo dijo...

EL CUBO EN EL BROCAL

El Tribunal Superior de Justicia de Extremadura dice que hay que derribar el cubo. Hay que derribar el cubo de hormigón blanco que alguien colocó en medio de de la Alcazaba árabe. Cuando ya parecía aceptado que las ideologías habían desaparecido y que el ciudadano tan solo aspiraba a tener buenos técnicos-gestores, nos encontramos con que la obra era ilegal a pesar de que tanto la administración autonómica como la local dijeron “vamos p’alante”. Pero, ¿a qué se dedica esta gente? Si tan solo había que mirar el monolito para darse cuenta que aquello “desentonaba ligeramente” con el entorno. ¡Que no había que ser experto en patrimonio! Que en medio de una de las tres alcazabas mejor conservadas de España, no se podía levantar “aquello”. Será que somos (algunos ciudadanos y el Tribunal) unos clásicos, que lo del impacto visual unos lo entendemos como dañino y otros como vanguardista. Será que eso del patrimonio nunca ha cotizado al alza en Badajoz. Y todavía debemos alegrarnos, que la cosa pudiera haber sido peor. El Baluarte de San Juan les estorbaba para trazar la Avenida de Europa (antes General Rodrigo) y arrasaron con él. Vamos, que no dejaron ni un sillar. Retroexcavadora y a alisar.

¿El debate es si se debe cumplir la sentencia o no? Por supuesto que hay que cumplir la sentencia. Estaría bueno. Que se empieza permitiendo cubos y se termina convocando referendos por la autodeterminación.

Anónimo dijo...

Viva el cubo al cubo.

Anónimo dijo...

Esto es cosa de súcubos e íncubos.

Anónimo dijo...

La destrucción del medio ambiente existe desde que existe la tecnología; tomada esta como la capacidad inventiva del ser humano para aprovechar los recursos naturales en su propio beneficio, para satisfacer sus necesidades.

La dicotomía desarrollo vs. conservacionismo es tan antigua como la existencia: nuestras ansias son infinitas, no así los recursos de los que disponemos.

En un momento dado, años 70 o así, ser conservacionista era algo muy progre y guay del paraguay. Hoy, te tachan de retrógado y de no querer dar oportunidades a tus semejantes.

Para mí el enemigo es siempre el mismo: ese señor de negro y corbata con maletín que utiliza los recursos en su único beneficio, y que le dan igual las consecuencias, porque, en cualquier caso, el tendrá para comer.

Por conectar esta disertación con el Kubo: ¿"conservar la alcazaba" o "proteger la nueva arquitectura"?

¿No son posibles ambas cosas? Hagan ustedes su cubo en otro lado, que quedará bonito, pero dejen la alcazaba en paz.

Hagan su refinería en otro sitio, hay zonas de extremadura donde cabe y ya no se estropea nada (porque ya está todo estropeado).

Anónimo dijo...

Estimados señores:
agradecido, emocionado, solo quiero decir, gracias por apoyarnos en esta cruzada contra el cubo y a favor de nuestra querida ciudad y su patrimonio. Son estos, momentos de alegría en la asociación, aun embriagada de los aromas de la Almossassa.
Me van a permitir que exprese mi alborozo con un pequeño poema (los conservacionistas tenemos corazon de vate, es inevitable, va en nuestra sensibloe naturaleza).

"Ah, vosotros, políticos,
que por vulgar pereza
robasteís de Badajoz
su sutil belleza...
¡Devolved a Badajoz
la hermosura
que una vez tuvo
deribando hasta sus cimientos
al de hormigón maligno cubo!
(Y el momento sería
perfecto
si dejamos dentro
al arquitecto).

Gracias nuevamente.

M

Anónimo dijo...

Amigo de Badajoz serás compañero, pero de la poesía...

Anónimo dijo...

Amigos de Badajoz:
el problema de los cubos no es que "desentonen ligeramente", que no estén en armonía con los restos de la pretérita y escombrada alcazaba. Es que son demasiado simples, no tienen almenas ni adornitos. El impacto visual es libre y opinable. De hecho, yo paso por allí y no veo casi ni la alcazaba y menos aun el cubo. A mi, es un poner, me impactan más los dibujitos y gregerías de la plaza alta -por muy fieles a no se que tiempo sean-. Perdonen mi ignorancia. O las ruinosas callejas del centro de Badajoz. O el entorno del rio, perdido como espacio público excepto para el botellón. O los parques llenos de basura. O las colinas chamuscadas que rodean la muralla. Me impacta la fealdad de Badajoz hasta tal punto que con el tiempo -que todo lo cura- se me ha hecho invisible.
Ahora bien si el cubo atenta por motivos técnicos a la conservación del patrimonio, no haberlo construido. Si se ha hecho a sabiendas, con doloso procedimiento, que trinken a los culpables, les pongan las pertinentes multas y que con tales dineros se mitiguen los daños, se derribe el cubo y se recoloque a la facultad. Más cuidado con el dinero público, que en vez, por ejemplo, de ser destinado a una biblioteca nueva (la actual si que es un impacto de forma y contenido a la mirada y el intelecto) nos gastemos la pasta en derribar cubos y levantar arquitos de medio punto o empalagosos pasteles tipo puerta palma.
Pero propongo que para mayor satisfacción de todos los buenos ciudadanos que se distribuyan picos y palas, dinamita y excavadoras, a una horda (en la que tendré el primitivo placer de pertenecer) comandada por los AdB y que nos lancemos furibundos contra el cubo, linchemos al arquitecto y de paso a cualquiera que disienta del desentono, reduciendolo todo a un hermoso montón de escombros que no desentonarán nada con nuestra hermosa ciudad. Y si nos quedan fuerzas, a por la pirámide de crsital del Louvre...

Malacara y sus secuaces

Anónimo dijo...

A la belleza o armonía de cualquier elemento del patrimonio, hay que añadirle el componenete histórico. Es decir, quién lo hizo, para qué, qué albergó, quiénes vivieron, quiénes murieron. Si le quitamos eso, a mi personalmente se me da un ardite la alcazaba, el cubo o el mismísimo Louvre. Ya conocéis mi proberbial falta de sensibilidad para apreciar el hecho estético. Pero es que dentro de esas murallas se desarrolló la vida social, guerrera y cultural de uno de los principales reinos taifas del siglo XI o que cuando los ingleses toman la ciudad -en manos de los "Allons enfants"-, es justamente por la Alcazaba por donde primero rompen el cerco y entran en la ciudad. Sin estos episodios, francamente, cubos o sillares de abobe me la traen bastante floja.
La historia se repite en un ciclo sin fin. Badajoz -sus murallas y principal patrimonio- ha sufrido durante siglos cercos y asaltos tras los cuales tan sólo se mantuvieron en pié sus poco vanguardistas murallas con sus "almenas, adornitos y arcos de medio punto". Este es uno más. Con menos épica y arrojo, pero un asedio más con su correspondiente expolio. Habrá que subir de nuevo a las murallas y tirarles con todo a las vanguardias poseedoras de la quintaesencia arquitectónica y perseguirlos hasta sus tabernáculos para así darles la ocasión seguir sintiéndose incomprendidos en su sensibilidad y abochornados por la ignorancia de la plebe. La Alcazaba lleva aguantando desde el s. IX y la fortificación abaluartada desde el XVI; no creo que cuatro especuladores, técnicos corruptos o simples diletantes consigan lo que no consiguió la artilleria de Sir Arthur Wellesley, primer duque de Wellington.

José L. Muñoz Expósito dijo...

Mi apoyo, comprensión y espada, mi querido Q. Montero

Anónimo dijo...

Propongo que el cubo se utilice para vaciar la vejiga antes de acceder a la Alcazaba.
Previo al impacto visual destaco el olfativo que, como ácido aroma de derrota, reitera un pasado y un futuro presto para la evacuación.