25 de octubre de 2007

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La manticora no tiene quien le escriba. Su cola de impresión está vacía. Y a la espera de colaboraciones solo puede ofrecer un agujero en el espacio.

22 comentarios:

Anónimo dijo...

A lo mejor nos excitamos más ante el vacío y manoteamos para romper el silencio cuando éste se prolonga.
No conectamos con proposiciones que se colocan distantes a nuestros intereses, sobre todo si se plantean de forma críptica, hermética.
Tampoco se conecta con lo creativo, es un terreno demasiado personal; no parecía el nicho ecológico de esta mantícora.
Quizás se esté estableciendo una entropía interna que sólo pretende un espacio blanco, sin ruido.
...Y que cada uno componga con su propia combinación de acordes

José L. Muñoz Expósito dijo...

Partiendo que cada uno es dueño de sus intereses, creo que la idea era que Krïtika fuese la suma de todos los nuestros.

Para mi el silencio tiene significado. No seré yo el que indique lo que cada uno "debe" hacer. Que cada palo aguante su vela. Pero en general, si queremos que esto siga adelante, muchos de nosotros nos debemos plantear el abandonar la cómoda barrera para lanzarse al ruedo. O en rápido castizo, enviar colaboraciones.

A mi me pasa (o intento que me pase) algo contrario a lo que le pasa a Bakel. Yo quiero que me cuenten cosas ajenas, distantes, crípticas, para que me abran nuevos caminos, nuevos horizontes, nuevas sensaciones. Pero eso soy yo, acepto que no es la única manera de verlo.

En cuanto a lo creativo, quedó claro fundacionalmente que no iba a ser lo primordial, y creo, sinceramente, que no lo está siendo. Y estoy de acuerdo que el plano es más personal, pero no por eso hay que huirlo. Personalmente, echo de menos la creatividad en el blog.

Y me temo que bakel tiene razón en aquello de la entropía interna. Y la flecha entrópica es insoslayable e ineludible. Arrieritos somos, compañeros.

Anónimo dijo...

Me voy a permitir la licencia de ejercer de imprevisto portavoz del "sector krïtiko" de krïtika, el cual, siempre desde las sombras, anda diciendo por ahí que la mantícora no acaba de remontar el vuelo (lástima que el mito no le otorgue alas) porque no parece que haya suficiente compromiso ni por parte de los colaboradores ni de los comentaristas (especialmente de los segundos, que en ocasiones y paradójicamente, también ejercen de lo primero). Tal vez el colectivo se encuentre en horas bajas de creación, o tal vez no hayamos puesto lo que había que poner en el empeño.

Por un lado, se constata una tendencia facilona hacia la proposición de encuestas y votaciones que parecen más material de relleno (algunas incluso al hilo de la nefasta actualidad televisiva) que material digno de esta bitácora (nota mental: curioso que bitácora rime con mantícora). Supongo que esto se debe a la falta de colaboraciones de enjundia, precisamente. Pero tal vez sea mejor brindar una semana al vacío, como la presente, que proponer juegos bienintencionados pero futiles.

Por otro, hay entradas que merecen mayor atención aunque sólo sea en honor al tiempo y dedicación empleados por el autor. Que dichas entradas puedan ser más o menos personales, creativas o crípticas no es excusa para que los lectores del blog no deban esforzarse en comentarlas (pero claro, siempre es más sencillo y rápido rellenar la lista de villanos favoritos). Además, no creo que ni la mantícora ni sus monstruos pretéritos hayan estado nunca reñidos con la creatividad, hermética o no; antes al contrario.

Tendemos en exceso a enfrascarnos en la polémica, siendo ésta casi siempre tangencial al contenido de la entrada o incluso ajena, y dejamos de lado la debida correspondencia al colaborador de turno.

En fin, tal ha sido el improvisado análisis de la no menos improvisada corriente krïtika de krïtika, que a continuación vuelve a sumerjirse en las sombras, embozada tras el pasamontañas y la pipa de rigor. La intelectualidad y la progresía es lo que tiene, que le pierden las formas.

Anónimo dijo...

Las reflexiones en voz alta a veces toman formas frustras, crípticas y herméticas, con poca chance a la empatía. La oscuridad de la palabra esconde los motivos, pero puede iluminar al personaje (reciente es mi encuentro con el detective Corvalan, mediocre, crepuscular y estúpidamente suicida de la película argentina La Señal).
Personalmente me gustan las entradas que facilitan el roce vivencial (más que vital) y que se ramifican o reververan en evocaciones, lecturas, citas con más o menos fortuna para la gran consecución la IRONIA. Soy más propenso a la fosforescencia que a los principios. En el fondo soy un fatuo, lo que a nadie le importa nada, por supuesto.
Como esto se pare, amenazo con volver a mi nicho ecológico en alguna fosa de la memoria histórica.
No todos somos Enrico lo Verso.

José L. Muñoz Expósito dijo...

Estoy de acuerdo con su análisis, más no sus conclusiones, señor Le Verso.

En primer lugar, no es sólo el sector krítico de krítica el que quiere que el blog sea algo más de lo que ha sido. Los propios fundadores queríamos seguir esta política. Sólo que no ha funcionado, como usted ha señalado. Casi ninguna entrada currada ha pasado de 10 comentarios, sólo las polémicas han sido así. La audiencia elige, y como pasa a menudo, la elección es la que menos trabajo suponga, intelectualmente.

El autor merece respeto, aunque sea por el trabajo desarrollado, en eso estamos de acuerdo.

En cuanto a las polémicas fáciles, es un hecho común en el blog, y ese alejamiento de lo que realmente se trata es manifiesto. Vuelvo a coincidir con usted en esto.

Lo que me parece más peligroso es su ecuación: problemas del blog = formas de los progresistas. Pero, por favor, no discutamos de esto, dediquémonos a intentar salvar, si alguna esperanza queda, lo que queramos que se salve.

Anónimo dijo...

Pero, por favor, no discutamos de esto, dediquémonos a intentar salvar, si alguna esperanza queda, lo que queramos que se salve.

Estoy de acuerdo. Es más, creo que las reflexiones que está provocando el parón de esta semana van en esa dirección.

En cuanto a La Señal, el personaje del detective Corvalán me pareció muy en su sitio (que no es otro que el del torpe y proverbial fatalismo de la novela negra), y no digamos el contrapunto pragmático, su compinche Santana. La película merecería una entrada, incluso en relación a otras ya publicadas aquí mismo.

Anónimo dijo...

Supongo que la propuesta de Kritika lleva implícitos unos supuestos más cercanos a la ilusión o idealización de la realidad y sus sujetos que a una lectura objetiva de la misma. Incluyo en primer lugar a los propios impulsores - colaboradores del blog (para que nadie me acuse de victimismo), poco diestros en la calibración de proyectiles y calculo de trayectorias.
Ya sabemos (desde Freud) cual es "el porvenir de una ilusión".
De forma un tanto premonitoria, una colaboración del primer K titulada "El espesor del nombre propio" hacia referencia al desencanto (y sus posibilidades). Hemos atravesado el dulce espesor que alimenta los inicios de cualquier proyecto. Quizás llegamos a esa etapa de desencanto que requiere una refundación o el lento fade away -lento fundido en negro-.
Nos faltan ideas ]?[
Y desde luego lo que le falta al que firma este comentario es vocación policial para ir detrás de los colaboradores mendigando entradas.

Anónimo dijo...

Buenas noches a todos. Por fín puedo incorporarme al blog, después de un período en el que asuntos personales me han tenido apartado de él, y lo que leo me deja estupefacto en muchos sentidos.
Tengo que romper una lanza en favor de todo lo que se ha hecho y expuesto hasta el momento en krïtika. Me encanta el aspecto de collage que ha ido adquiriendo, con contenidos y continentes tan diversos y dipares, desde apuntes literarios hasta cinematográficos, pasando por arte, y sí, por qué no, también temas de actualidad. En ese sentido creo que se han cumplido todas las expectativas que impulsaron el proyecto, los ideales del comienzo. Que después alguna entrada haya podido derivar en polémicas tangenciales al asunto que se trataba, así como periodos de mayor y menor actividad son daños colaterales con los que había que contar, los seres humanos somos así, nos dejamos a menudo arrastrar por nuestras propias mareas personales.
Me parece sobre todo injusto, que algún sector se decante por la solución de inculpar a la supuesta vacuidad intelectual en los espacios vacíos y el supuesto material de relleno que suponen las referidas encuestas; yo no lo creo así,(son espacios regalados a nuestra creatividad; si no los aprovechamos como es debido es culpa nuestra) y tampoco creo que la solución esté en colaboraciones de mayor enjundia. Los colaboradores de este blog así como sus creadores han vertido muchas buenas entradas, que por cierto, no han tenido a veces el efecto deseado en cuanto a involucración del colectivo lector. Krïtika es plural e interactivo, las propuestas son buenas, siempre que se participe. Y esa es misión de los lectores y comentaristas del blog.
En cuanto a los creadores y colaboradores,quisiera transmitirle todo mi ánimo y apoyo. A seguir en la brecha!
También quisiera felicitarlos por haber dado forma a este espacio único y singular.

Anónimo dijo...

Abro paréntesis y con el mismo, refuerzo un deseo de persistencia.

Anoche terminé Bel Ami, excelente exhibición de un depredador social que se mimetiza con el disfraz oportuno para saciarse de placer y dinero.
Guy de Maupassant elabora una arquitectura de sensaciones, un entramado sensitivo tan intenso que se filtra en el lector.
Olores voluptuosos, embriagantes, soporíferos....El tufo humano de habitaciones públicas....Hedor caliente, dulzón, intolerable...emanaciones subterráneas de oficios sagrados..

Escenarios olfativos que envuelven al lector en la atmósfera propicia para la conexión perfecta con lo relatado.
Todo esto sin dejar a un lado el gran desfile carnavalesco que sostiene y alimenta a la psicopática figura de Bel Ami.

Excelente la entrada de Maupassant, señor malacara.

Como muchas otras entradas en este blog y en anteriores experimentos, es la curiosidad y el juego estimulante lo que me impulsa a participar. La curiosidad por lo "vivencial" en la manipulación de lo vital como puede ser, por ejemplo, la literatura.

Lo delicado en este espacio de relación es el equilibrio entre lo que se muestra y la interacción que produce. Ninguna de ellas se pueden forzar porque resultan fenómenos encorsetados que estrangulan la imaginación.
Al mismo tiempo, las señales en ambos sentidos son necesarias.
Quizás una clave resida en que el grupo participante es reducido y fluctúa en ambas posiciones -colaboradores y comentaristas- y en una cuestión para mí importante: si hay un deseo de intercambio activo, hay que moverse hacia el comentario, esforzarse por la aproximación crítica y no esperar que lo expuesto sea cercano a los intereses individuales para participar.

Anónimo dijo...

Maupassant es un escritor fascinante: sorprende experimentar en un libro como "Bel Amí", tan aparentemente "demodé", tan aparentemente alejado de nuestros intereses siglo XXI, la impresión de leer algo "nuevo". Novedad implícita en la mirada de su escritura, esencial, seductora, irónica y arrebatada.
Por el contrario, la mayor parte de los libros escritos ayer, publicados mañana, huelen a rancio, a cansancio, utilizan los mismos recursos, aburren y generan la impresión de lo ya leido.
Paradójicamente, suelen impactar y sorprender más intensamente estos libros viejos y geniales que la papilla editorial contemporánea.
Sería el momento de ponerse canónico, pero lo dejamos para otro día (para otro blog?)
Saludos

Por cierto, en reciente visita al Cementerio de Montparnasse en París, fuimos incapaces de encontrar la tumba de Guy de M. Sus huesos se mostraron esquivos.
Junto a la tumba de otro insigne escritor, un cuervo azulado (sin duda el espíritu de Poe) rendía silencioso homenaje.

Anónimo dijo...

Un blog presuntamente orientado hacia la intelectualidad (sus aportaciones así lo ponen de manifiesto)no puede lamentarse de la falta de implicación del supuesto público hacia el que va dirigido. Esto es una apuesta y como en todo apuesta, unas veces se gana y otras se pierde. Si entendemos por ganar la gran afluencia de colaboraciones y comentarios y por perder, la ausencia de esto. La culpa no podemos hechársela al azar-público. Si se ha sabido conectar (que haya constantes aportaciones y un número considerable de comentarios a éstas) pues estupendo, nos felicitamos y a celebrarlo. Pero si no, la única explicación digna es que no se ha sabido apostar. El público-azar siempre tiene la razón (y aunque no la tenga, por vergüenza torera hay que dársela). Cualquier otra cosa es victimismo elitista.
Y por otra parte, ¿no hay posturas que optan por lo minoritario? ¿No se defiende, a veces, que si algo es consumido por muchos, ese algo no tiene calidad suficiente? Pues ya está; que cada uno opte por la historia que más le convenga. ¿No lo hacemos así para sobrevivir?
A mi me parece que esto está bien como está. El pueblo es soberano y se ha manifestado.

L Malaletra dijo...

Sr. Quintin.
Tiene vd razón cuando dice, en ese lenguaje tan querido a la demagogia política, que el pueblo soberano se ha manifestado: en un blog de tan corta vida se han producido unos 370 comentarios sobre unas 20 colaboraciones.
Sin duda vd podría de proponerselo mejorar la apuesta (parece conocer bien los gustos mayoritarios), pero para un blog "elitista" no está nada mal.
No es esa respuesta la que podría echarse en falta; creo que ese pueblo soberano del que vd habla con tanta propiedad ha respondido en debates interesantes y ha participado abiertamente en el blog, haciendo uso de los espacios vacios y los comentarios.
Son algunos de los colaboradores que inicialmente se implicaron en la idea los que no han respondido a sus compromisos. Alguno ha preferido -y esto no es nuevo, quizás le suene- aplaudir o abuchear desde el tendido las torpezas y tropiezos de la "intelectualidad".
Y es esa pasividad contemplativa la que terminará (?) con el blog, no el share mediático.
Kritika no busca "público" (ese del que vd dice que siempre tiene razón) sino participación, colaboración e intercambio de ideas. "Mayorías", "minorías": no sé de que habla Sr. Montero, posiblemente vd confunde este sitio con "Los Serrano", "Los Hombres de Paco" o similar. Si esperaba una "Operación Triunfo", se ha equivocado de canal.
Afectuosos saludos

Anónimo dijo...

Ahora me gusta "la familia Mata".

Anónimo dijo...

Y en los intermedios leo a L. Wittgenstein. Para desengrasar.

L Malaletra dijo...

Me importa un bledo que esto sea nombrado un club elitista o no, no me voy a enredar en estas manidas milongas.
Es gratuito, se entra y sale a gusto del consumidor y además, dentro se siente uno a sus anchas, con pseudónimo o sin él.
Que queremos colgar ideas que nos crepitan en el frontal, estupendo. Que sigue habiendo ideas pero no cristalizan en este escaparate abierto, pues para mí sigue siendo un espacio diferente donde colarme.

Anónimo dijo...

La hemos liado, el de ahí atrás no es mantícora, se me ha ido la mano.
El poder de la bestia ha ganado, qué bueno..
Soy angela.

José L. Muñoz Expósito dijo...

Esto es el eterno problema: el general a doce kilómetros de la zona de fuego ordenando y señalando sobre lo humano y lo divino, el pobre soldadito, carne de cañón, barrigazos en la trinchera. ¿Quién es quién? Yo lo tengo muy claro.

Por otro lado, el elitismo no es el problema; lo es más la actitud ante lo que me cuesta esfuerzo. Cada uno es libre de esforzarse o no, pero que no le eche la culpa sólo al texto.

Anónimo dijo...

Estimado Sr. o Sra. Mantícora. No estoy de acuerdo con que "...dentro se siente uno a sus anchas, con pseudónimo o sin él". Creo que se parapeta usted tras la máscara del seudónimo. Si hemos de seguir con esta ditriba y teniendo en cuenta el tono que está adquiriendo, preferiría que se identificara. Si no lo estima oportuno o conveniente, pues como guste. "Se me da un ardite su opción" que diría el clásico. Pero a partir de un determinado tono, prefiero saber con quién me las tengo.
Quedo a su disposición.

Anónimo dijo...

La milonga que entona la última mantícora es la mía, quintín.
La primera bestia es hermafrodita, según describieron en alguna entrada y no se empareja con la mía.
Sin pretenderlo, se escapó al publicar el comentario

Aquí yo busco sentirme con holgura y si no es así, prescindo de participar. Nada más que añadir.

Ah, yo también soy bakel, cuando hablaba al vacío.

Anónimo dijo...

Aclarado el juego de disfraces, retiro todo lo dicho y pido disculpas por el tono iracundo. Quedo a sus piés.

Anónimo dijo...

A mi querido J. L. No juego a generales ni a doce kilómetros ni en primera línea. Es sólo opinión. Pero si hay que ser torero para opinar sobre toros, pues nada...; que no tengo vocación de matador. No volverá a ocurrir. Yo también lo tengo muy claro.
Un abrazo.

José L. Muñoz Expósito dijo...

Yo no diré nunca quién "debe" hacer de general y quien "debe" hacer de soldado, lo que quería decir es que tengo muy claro quién adopta un rol y quien adopta otro, así como las ventajas y desventajas de una u otra parte.

Nada más lejos de mi intención que dar lecciones a nadie. Lo mío también es una opinión.

Como dijo la BMW hace ya algunos años: "Hacer algo juntos no significa tener que hacer todos lo mismo". En la guerra el general y el soldado ni hacen lo mismo ni tienen los mismos objetivos.

Yo pensaba (ingenuamente) que aquí si que queríamos lo mismo. Ahora me doy cuenta que el problema no está en que cada uno hace la guerra por su cuenta, sino que unos quieren ganar la batalla, otros la guerra, otros la dan por perdida antes de empezar, etc...

PS: Me gusta tener la barriga llena del barro de la trinchera: no hay sensación más vital que la cercana a la "zona oscura", como un día me dijiste, en otro contexto.

Un abrazo asimismo para ti.